Licenciada en Nutrición y apasionada por entender al cuerpo más allá de las calorías.
Mi abordaje combina nutrición funcional, deportiva y hábitos para ayudarte a mejorar tu salud, digestión, metabolismo, rendimiento y composición corporal desde un lugar más integral y sostenible.
Trabajo buscando respuestas, incluso en lo incómodo. Porque muchas veces el estrés, el descanso, la relación con la comida, las hormonas o la digestión tienen mucho más impacto del que creemos.
Estas formaciones fueron llevándome a entender que
el cuerpo no funciona por partes aisladas.
Por eso hoy INTEGRO herramientas de la nutrición funcional, deportiva y clínica para acompañar procesos digestivos, metabólicos y hormonales desde una mirada completa.
Desde muy chica me apasionó entender al cuerpo humano. Durante muchos años pensé que iba a estudiar medicina o psicología, hasta que descubrí que la nutrición integraba algo que me fascinaba: fisiología, emociones, hábitos, cultura y salud en un mismo lugar.
Y mientras estudiaba, también empecé a vivir muchos de los síntomas que hoy veo en consultorio.
Aunque siempre fui deportista (y hoy el running de calle y montaña es parte de mi vida), conviví durante años con inflamación, constipación, acné, amenorrea, estrés y mucha autoexigencia. Incluso hubo momentos donde sentía que hacía “todo bien”, pero mi cuerpo seguía sin responder.
Eso fue lo que me llevó a profundizar cada vez más en una mirada funcional e integral.
Hoy mi forma de trabajar nace tanto de la formación profesional como de la empatía. Porque entiendo lo frustrante que puede ser sentir que tu cuerpo está intentando decirte algo y no encontrar respuestas.
Me gusta definirme con mi carta natal
☀️ Sol en Escorpio: profunda y fan de hablar de temas “tabú” (sí, caca incluida).
🌙 Luna en Aries: encuentro en el movimiento y el deporte mi cable a tierra.
⬆️ Ascendente en Géminis: curiosa, inquieta y siempre aprendiendo algo nuevo.
Viví un año en Australia.
Pasé por trabajos muy distintos: minera, barista, cocinera y todo lo que me sacara de la zona cómoda. Creo que esa experiencia me hizo mucho más adaptable, independiente y abierta a nuevas miradas.
El running cambió mi forma de ver la vida.
Me enseñó sobre paciencia, procesos y resiliencia. Me ayudó a bajar la ansiedad, salir del modo automático y entender que no todo se logra acelerando. A veces el cuerpo necesita más escucha, más descanso y más tiempo del que queremos aceptar.